Mujeres en la formula 1

Ir abajo

03122009

Mensaje 

Mujeres en la formula 1




Vaya desde aqui mi respeto, admiracion y aplauso a estas mujeres:

Elizabeth Junek



Nacida en 1900, al alba de un nuevo siglo y en el inicio de la era comercial del automóvil, Alzbeta Junkova creció hasta ser sin duda la mejor mujer piloto en la historia del automovilismo, y la más famosa piloto checa en los circuitos de Grand Prix europeos.

Eliska, como le gustaba que la llamaran, nació en la localidad morava de Olomouc, en un tranquilo rincón del Imperio Austro-Húngaro, hija de un herrero y sexta de ocho hermanos, aunque sólo cuatro alcanzaron la edad adulta. Desde tierna edad soñó con viajar por el mundo y se empeñó en aprender lenguas extranjeras. A los 16 años hablaba Alemán y se defendía en Inglés, lo que le permitió emplearse en la sucursal en Olomouc de un banco hipotecario después de graduarse.

Fue allí dónde se encontró con Vincenc "Cenek" Junek, un joven ambicioso que, licenciado del ejercito por una herida, recibió el encargo de poner en marcha esa sucursal. Siendo ambos testarudos debieron tener más de un encontronazo, pero cuando Cenek se mudó a Brno para abrir otra sucursal, se llevó a su empleada. Fue en Brno dónde Eliska empezó el estudio formal de idiomas extranjeros. No tardarían seis meses en mudarse ya como novios a Praga. Allí pasó los exámenes estatales de Inglés y empezó el estudio del Francés. Rechazando la oferta de matrimonio de Cenek se fue a Francia para estudiar el idioma trabajando en un vivero.

Eliska mantenía su sueño de viajar por el mundo pero un problema de visados le obligó a regresar desde Gibraltar dónde había llegado con la intención de embarcarse para Ceilán. Cenek fue a ver su amada Eliska en
París , pero no en un lugar romántico al lado del Sena. Después de una larga separación se encontraron en el Salón del Automóvil. Cenek había prosperado en los primeros años de la República Checa y en 1921 era suficientemente rico como para permitirse su pasión por los coches de carreras.

Eliska Junkova recordaba más tarde haber pensado: "Si esa tenía que ser el amor de mi vida, era mejor amar los malditos coches." Pero no tardó en admirar los coches presentes en la muestra, especialmente los Bugatti. Al regresar a Praga recibió lecciones de conducción en secreto y consiguió su permiso de conducir. Mientras tanto Cenek había empezado a correr en serio. En 1922, venció en la carrera Zbraslav-Jiloviste actualmente la carrera de cuesta más antigua y finalmente se casó con Eliska. No tardaron mucho los Junek en empezar a competir juntos en carreras locales como un equipo de marido y mujer. Por culpa de su herida de guerra, Cenek tenía problemas para accionar el cambio, y Eliska hasta entonces 'mecánico a bordo' tomó el relevo. Primero un Mercedes y a finales de 1922 un Bugatti Type 30 que Cenek regaló a su mujer despues de una celebrada victoria en 1923. Se convirtió en la marca de Eliska.

Según el libro "The Amazing Bugattis," en Abril de 1924 Ettore Bugatti escribió a su amigo y fiel cliente Cenek en Praga, enviandole un esbozo de lo que sería el coche de 1924. Bugatti tambien desarrolló una amistad duradera con Eliska.



La primera carrera profesional de Eliska fue en 1923 al lado de Cenek. El año siguiente fue ella quien iba al volante al ganar la carrera de Lachotin-Tremosna, en Checoslovaquia, en la categoría de coches de sport. De la noche a la mañana se convirtió en una celebridad nacional.

Eliska fue la vencedora absoluta en 1925 en Zbraslav-Jiloviste. Los Junek compraron un segundo Bugatti para celebrarlo pero también para poder competir ambos por separado, pues los mecánicos a bordo fueron prohibidos en los circuitos europeos importantes, como lo había sido antes en USA. En 1926, Eliska Junkova era buena como para competir a lo largo de Europa en carreras contra los mejores adversarios masculinos de su tiempo.

Los Junek era una pareja llena de glamour que aparecía frecuentemente en las páginas de sociedad de una joven Checoslovaquia en busca de héroes nacionales. Una muestra de la adulación que recibían datada de 1926: "Una bella pareja de deportistas; Junek y su esposa, su esforzado pupilo, en cuyo esbelto cuerpo late el corazón de un valiente y cuyas casi infantiles manos pilotan su bólido con una inconfundible seguridad a gran velocidad en las más cerradas curvas.



En 1927, Eliska consiguió la segunda posición en Klaussenpass en Suiza y un buen resultado en la Targa Florio. Para preparar la carrera pasó un mes en Sicilia, anotando las 1500 curvas de cada vuelta. Eliska era una piloto que utilizaba más su memoria que su fuerza, y se la considera pionera entre los pilotos que recorren la pista a pie antes de la carrera, anotando puntos en el recorrido y estableciendo la mejor trazada en las curvas. Poco después venció en la categoría de los dos litrosen el Gran Premio de Alemania, en Nurbürgring, lo que la hace la primera mujer en la historia que venció en un Gran Premio. Un entusiasta abrazo del vencedor absoluto, el alemán Otto Merz, le produjo dos huesos rotos. Al difundirse su fama en Europa cambió su nombre a Elizabeth Junek. La prensa deportiva la llamó 'la reina del volante."




Para la Targa Florio de 1928 adquirió un nuevo Bugatti Type 35B, acabando quinta como hemos relatado. En Julio compartía el volante con su marido en el Gran Premio de Alemania en Nurbürgring, cuando este se mató nada más tomar el relevo.Completamente abatida vendió sus coches y abandonó las carreras. Nunca corrió en el Gran Premio de Brno, el más largo circuito de Gran Premio de los años 30, orgullo de la nueva nación Checa.

Eliska regresó a su otra pasión, los viajes. Partió para Ceilán y Ettore Bugatti le dio un nuevo coche de turismo y la empleó para conocer las posibilidades de exportación en el subcontinente

Eliska se casó de nuevo al acabar la Segunda Guerra Mundial, pero desde 1948 a 1964 las autoridades Comunistas, celosas de la vida de altos vuelos de la que había disfrutado, le impidieron salir del país.

Pero vivió lo suficiente para ver caer el telón de acero, y alcanzar de nuevo el reconocimiento en la historia de las carreras de coches.



En 1929, y a consecuencia de la muerte en accidente de su marido durante la celebración del Gran Premio de Alemania, Elizabeth Junek se retiró de las competiciones.





Esta lámina firmada por la propia Elizabeth Junek estaba en la colección de Ferdinand Porsche y quedó por vender en la subasta realizada en 2006.

En 1989, a sus 91 años asistió a una reunión de Bugatti en los Estados Unidos como invitada de honor. De sus logros, Eliska escribió en sus memorias: "Demostré que una mujer puede seguir su camino al mismo nivel que los mejores de los hombres. Las mujeres solemos culpar de nuestros fallos a la naturaleza. Es mucho más productivo estar menos enfadado y más esforzado. Algunas dificultades pueden ser fácilmente superadas."

Eliska Junkova murió plácidamente en enero de 1994, pero su espíritu permanece en la pieza clásica de jazz 'Bugatti Step' (1928) del compositor checo Jaroslav Jezek.

En posteriores post ire añadiendo mas biografias.

_________________


“Debes siempre luchar por ser el mejor, pero jamás debes pensar que ya lo has logrado”

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Compartir este artículo en : diggdeliciousredditstumbleuponslashdotyahoogooglelive

Mujeres en la formula 1 :: Comentarios

Mensaje el Jue 03 Dic 2009, 19:33 por Invitado

Hèlle Nice

La reina de Bugatti

Entre 1929 y 1936 una figura de mujer destacó en los Grand Prix y rallies automovilísticos de Europa y América. Hellé Nice (Hélène Delangle, 1900-1984) era la más profesional y competitiva del reducido grupo femenino presente en los precarios circuitos de la época, donde la muerte solía ser una más de los participantes. Su pasado como bailarina de music hall en París le proporcionó el aplomo de una estrella y un brillo que se adueñaba de las cámaras, pero su aspecto sofisticado encubría una feroz voluntad y un ansia indomable de vencer.

Al volante de máquina míticas -Bugatti, Hispano Suiza, Miller, Alfa Romeo-, se enfrentó a los hombres en pruebas a la antigua con pericia, fuerza y buenas dosis de valor. Un desgraciado accidente truncó una carrera que aún prometía más triunfos, pero fueron las duras consecuencias de la ocupación nazi las que acabaron con la resplandeciente estela de la reina Bugatti.




Fue la hija de Alexandrine Bouillie y León Delangle. Su padre trabajó como cartero local en una pequeña aldea de la que Mariette Hélène se marchó a la edad de dieciséis años. Su destino, París.

Encontró trabajo en un music-hall y en pocos años se convirtió en una bailarina famosa, bajo el nombre de Hellé Nice. En 1926 decidió asociarse con Robert Lisset para actuar en cabarets por toda Europa.

Fue tal su éxito que se convirtió en modelo y pudo permitirse el lujo de ser dueña de una casa y hasta de su propio yate.
Durante esta época, París era uno de los principales centros de la industria automovilística francesa y existían numerosas competiciones para los entusiastas del motor. Hellé Nice amaba la velocidad y tuvo la oportunidad de competir en carreras en las que participaban ersonajes famosos del mundo del espectáculo, ganando todas las del Campeonato de Actores conduciendo un Bugatti.




Como mujer atlética que era, fue también una ávida esquiadora. Un accidente dañó su rodilla y terminó con su carrera de bailarina. En
1929, ganó el Grand Prix Féminin, en Montlhery, una de las carreras para damas más prestigiosas de Francia conduciendo un Omega y, tal vez inspirada por Charlotte Versigny, quien había competido en un Talbot en el GP de Baule de 1927, Hellé Nice decidió probar suerte como piloto profesional.

Decidió que quería participar en las mejores carreras de la época y comenzó un duro entrenamiento físico para estar a la altura de las exigencias de las competiciones de alta velocidad, algo que no era una práctica común en aquellos tiempos.



Sus hazañas comenzaron a ser noticia y se embarcó en una gira por Estados Unidos, patrocinada por Williams Morris. Conduciendo un Ford V8 y otros autos prestados, fue invitada a participar en carreras en óvalos de tierra por todo el país. Un accidente la envió de vuelta a Francia.

Poco tiempo después de regresar de América, en un café de los Campos Elíseos de París, conoce a Philippe de Rothschild y, durante un tiempo, además de ser amantes, compartieron su amor por los coches de carreras.

Fue Rothschild quien le presentó a Ettore Bugatti.



El propietario de la muy exitosa empresa de automóviles pensó que Hellé Nice sería ideal para añadirla a los pilotos de su línea de coches de carreras. Tras haber expresado claramente su deseo de competir con hombres, en 1931 condujo un Bugatti T35 en cinco carreras del GP de Francia, así como en Monza, en el GP de Italia.




Durante los próximos años pilotó Bugattis y Alfa Romeos, compitiendo con los mejores pilotos del momento como Tazio Nuvolari, Robert Benoist, Rudolf Caracciola, Louis Chiron, Bernd Rosemeyer, Luigi Fagioli y Jean-Pierre Wimille, entre otros.

Como la mayoría de los pilotos, Hellé Nice no sólo compitió en carreras de GPs, sino que también tomó parte en eventos celebrados por carreteras de toda Europa, incluyendo el famoso Rally de Monte Carlo.

El 10 de septiembre de 1933 participó en una de las carreras más trágicas de la historia: durante el GP de Italia, en el Autodromo Nazionale di Monza, murieron Giuseppe Campari, Baconin "Mario Umberto" Borzacchini y Stanislas Czaikowski, tres de los principales impulsores de la carrera de la jornada.



En 1936 viajó a Brasil para competir en dos carreras. Durante el GP de Sao Paulo, iba segunda, detrás del campeón brasileño Manuel de Tefféwhen cuando ocurrió un desagradable accidente: una bala de paja fue lanzada a la pista por unos gamberros, Hellé Nice frenó de golpe y perdió el control del coche. Su Alfa Romeo "Monza" azul (por el que era inconfundible) dio una vuelta de campana y se estrelló contra la tribuna, matando a cuatro espectadores e hiriendo a otros treinta.



Hellé Nice salió despedida del automóvil y aterrizó sobre un soldado, cuyo cuerpo absorbió el impacto, salvando así su vida y causando la muerte de éste. Hellé Nice quedó inconsciente. Fue trasladada al hospital, despertó del coma tres días más tarde y, después de dos meses convaleciente, fue dada de alta.

Esta tragedia la convirtió en una heroina entre la población brasileña: un gran número de familias puso el nombre de Hellé Nice (Elenice) a sus hijas. Aunque ella nunca habló de ello en público, el accidente de Brasil le causó un profundo impacto y el recuerdo de aquellos acontecimientos le atormentaría para el resto de su vida.





En 1937 regresó a las carreras con la esperanza de competir en las "Millie Miglia" y en el GP de Trípoli, que ofrecía un importante premio en metálico. Sin embargo, no consiguió el respaldo necesario y en su lugar participó en la Yacco, carreras de resistencia para mujeres en Montlhery.

Durante los dos años siguientes, participó en carreras de rally, manteniendo la esperanza de volver a formar parte del equipo Bugatti.
Pero en agosto de 1939 Jean Bugatti perdió la vida y, un mes más tarde, las carreras se detuvieron en Europa tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

En 1943, en plena ocupación alemana de Francia, se trasladó a la Riviera Francesa y adquirió una casa en la ciudad de Niza, donde vivió con uno de sus amantes durante el resto de la guerra.

En 1949, el primer Rally de Monte Carlo después de la guerra tuvo lugar en Mónaco, y Hellé Nice estaba allí para participar en él. Durante una gran fiesta organizada para celebrar el regreso de las carreras, Louis Chiron, hijo predilecto de Mónaco, le acusó de haber sido agente de la GESTAPO durante la guerra.

Esto significó el final de la carrera deportiva de Hellé Nice: su nombre y sus logros desaparecieron prácticamente de los anales de la historia del automovilismo. Condenada al ostracismo por sus amistades, su amante pronto acabó abandonándola.

Arruinada, se vió obligada a aceptar la caridad de una organización de Paris que se había establecido para prestar ayuda a ex-artistas y a ex-intérpretes de teatro que pasaban por momentos difíciles tras la guerra.





Una de las mujeres pioneras del siglo XX que compitió con éxito en más de setenta eventos al más alto nivel de las carreras de automóviles, pasó sus últimos años en un sórdido apartamento infestado de ratas situado en un callejón de Niza y viviendo bajo un nombre ficticio para ocultar su verguenza.

Los motivos por los que Louis Chiron formuló su acusación nunca salieron a la luz y las investigaciones recientes de Miranda Seymour (autora de su biografía publicada en 2004) no han encontrado nada que fundamente tales cargos.

Murió en 1984, sin dinero, sin amigos y completamente olvidada por la multitud glamurosa de ricos que participaban en los GPs. Su cremación fue pagada por la organización parisina que le había ayudado y las cenizas fueron enviadas a su hermana, a la localidad francesa de Sainte-Mesmenear, donde nació.

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.